Yo no tenia pasaporte pues nunca había salido de México, no había forma de tramitarlo en la ciudad donde vivia, me puse a orar por eso pensando que lo mas probable era que no iría a este viaje, tenia dos opciones: ir a Guadalajara a tramitarlo o ir a Morelia, ambas opciones serian un gasto extra y mi economía no era lo suficiente como para ir y aparte pagar el tramite, continúe pidiéndole a Dios que me confirmara, me fui a informar y me dieron una cita para iniciar el trámite, fui ese día y tenía que hacer el pago en el banco, al ir al cajero mi sorpresa fue que tenia en mi cuenta lo necesario para pagar el pasaporte y un poquito mas para pasar esa semana. Allí Dios me confirmo que el pasaporte no seria impedimento para que yo fuera, me lo entregaron a la siguiente semana de haberlo tramitado.
Para ir a Honduras se nos sugirió al equipo que nos teníamos que vacunar contra Hepatitis B.
Un día después de haberle pedido al Señor que me confirmara por medio de personas, fui al tecnológico en donde he compartido con estudiantes y ese día había una campaña de vacunación, me acerque a una enfermera y le pregunte contra que era la vacuna y ella me respondió “!contra hepatitis B¡” inmediatamente le dije que me la pusiera pero como se habían terminado, fui al día siguiente y me la puso y después del mes me pusieron otra. Eso para mi era una confirmación mas de parte de Dios que me daba mas confianza y tranquilidad en El, aunque siendo sincero, muchas veces mas llegue a pensar que aun con las vacunas puestas y el pasaporte en mano, no iría a este viaje sino juntaba el dinero necesario.
Por fin llego el día en que teníamos que salir y al estar en Oaxaca horas antes fuimos a revisar al cajero para ver cuanto tenia en mi cuenta juntado, solo había $5100, la iglesia en matamoros, amigos y conocidos me apoyaron con lo que pudieron al enviarles correos sobre el proyecto, pero necesitábamos mínimo $7000 y no los tenia. Sin embargo aun así decidimos que iría sin tener lo necesario existiendo la posibilidad de no regresar a México en la fecha señalada sino tenia para mi regreso. Emprendimos el viaje hacia Honduras los 4 y yo no podía creer que fuera en el autobús juntamente con los demás, salimos un domingo de Oa
xaca y llegamos el martes por la noche a Tocoa.
Aqui conocimos al misionero Pablo Hernadez, a su esposa e hijos y pude ver la alegría en su rostro con que sirven al Señor.
Después de cruzar las lagunas sin ningún problema, por el camino nos topamos con una camioneta que venia en sentido opuesto al nuestro y justo cuando pasábamos frente a ellos como a medio metro, un hombre de los que iba atrás en la caja se nos quedo viendo y empezó a disparar con un arma al aire, nosotros nos asustamos y nos agachamos un poco como pudimos y el misionero con su voz dijo: ¡Padre, reprende a satanas y sus demonios y cálmalos en el nombre de Jesús¡ al escucharlo me di cuenta y entendí el terreno que estábamos tocando y que alguien no estaba nada contento con nuestra llegada; el enemigo.
Para poder llegar a Pla playa, es necesario abordar